En el CCT creemos en la sostenibilidad y la llevamos a la práctica: Desde hace décadas, adquirimos terrenos para dedicarlos a la conservación.

A lo largo de los años, hemos desarrollado planes de manejo para nuestras Áreas Silvestres Protegidas, en los cuales mostramos que la conservación de los bosques tropicales no es solo responsabilidad del Estado, también puede realizarse con éxito desde el ámbito privado. De hecho, las áreas privadas de América Latina se han basado en nuestro modelo y ha sido implementado por varias ONG.

Así cumplimos de forma concreta nuestra misión de proteger los recursos naturales, recuperar el bosque original y favorecer los procesos de los ecosistemas. Igualmente realizamos actividades de educación ambiental, investigación, servicios ambientales y ecoturismo.

Los principales objetivos de nuestras áreas protegidas son:

  • Fomentar la relación armoniosa entre el ser humano y el ambiente a través del desarrollo de actividades de conservación como educación, investigación, protección, servicios ambientales y ecoturismo.
  • Conservar la biodiversidad y brindar refugio a la vida silvestre de una zona donde la cobertura forestal ha sido muy fragmentada.
  • Establecer un modelo de manejo integrado de conservación privada y de desarrollo rural con las comunidades aledañas.
  • Establecer proyectos y propuestas con las comunidades y entidades afines para promover acciones locales en pro de la conservación y el desarrollo sostenible.
  • Promover la auto-sostenibilidad de las reservas a través de la visitación turística y la venta de servicios de capacitación.
  • Contribuir al establecimiento de corredores biológicos en zonas frágiles.

Las cuatro Áreas silvestres protegidas (ASP) del CCT:

La Reserva Biológica Bosque Nuboso Monteverde 

Fue una de las primeras reservas privadas de América Latina y es nuestro laboratorio viviente más conocido. Protege cuatro zonas de vida de los ecosistemas del bosque nuboso de la Cordillera de Tilarán y forma parte del Corredor Biológico Pájaro Campana.
Sus 4125 hectáreas albergan valiosas especies como el Quetzal (Pharomachrus mocinno); algunos anfibios poco comunes como la Salamandra de cola anillada (Bolitoglossa robusta), la más grande de Costa Rica y la Martillita de altura (Diasporus hylaeformis) de escasos 6 cms. de longitud. También es refugio para los Tolomucos (Eira Barbara).

Información para visitantes

La Reserva Biológica Bosque Nuboso recibe alrededor de 80 mil visitantes al año, que recorren 13 kilómetros de senderos e incluyen un puente colgante de 325 mts., a una altura de 100 mts. sobre el suelo. También se disfrutan de otras facilidades como: cafetería-restaurante, un centro de visitantes, un aula de educación y capacitación ambiental y una tienda naturalista.
Se atiende al público mediante un sistema de reservas y está abierto de 7 a.m. a 4 p.m.  Puede contactarnos de las siguientes formas:
Tel.: (506) 2645-5122
Fax.: (506) 2645-5034
Email: reservaciones2@cct.or.cr
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Facilidades para la Investigación

Quienes deseen hacer estudios sobre el bosque nuboso puede utilizar nuestros recursos:

  • Estaciones meteorológicas
  • Parcelas de monitoreo
  • Registro de especies mediante cámaras trampa
  • Tres refugios de campo rústicos ubicados en altitudes y vertientes distintas (“Alemán” y “Eladio” en el Caribe y “El Valle” en el Pacífico)
  • El Laboratorio científico Alexander Skutch
  • Un laboratorio SIG
  • Asistentes de campo
  • Dos recintos de experimentación
  • Albergue, cuartos de estudio, biblioteca e internet.

Si desea conocer más sobre nuestras facilidades para la investigación, puede solicitar los requisitos y presentar sus propuestas a las siguientes direcciones:


El Santuario de aves tropicales Los Cusingos

76 hectáreas, conocido como Los Cusingos, es uno de los últimos reductos de bosque muy húmedo premontano de la región sur de Costa Rica.
Se origina en la finca donde vivió uno de nuestros pioneros: Alexander Skutch. Ubicada en Quizarrá de Pérez Zeledón, tiene un museo con objetos de este prolífico ornitólogo,  casi 2 kms. de senderos para observar aves, un jardín botánico y un petroglifo precolombino.
Es un santuario con una gran biodiversidad, pues abarca altitudes entre los 800 y los 3820 msnm.  Entre las especies de aves más valiosas están: la Cotinga (Cotinga ridgwayi), el Carpintero Nuquidorado (Melanerpes chrysauchen), el Trogón Vientribermejo (Trogón biardii), Batara negrusca (Thamnophilus bridgesi), Manaqui cuellianaranjado (Manacus aurantiacus), Sotorrei Pechibarreteado (Thryothorus semibadius),  Euofonia Vientrirrojiza (Euphonia imitans), Tangaras y hormigueros.
Actualmente se está llevando a cabo un inventario de orquídeas en la reserva: se han encontrado 97 especies debidamente identificadas en 5 diferentes hábitats: Epífitas (planta que crece sobre otra planta), Epifilítica (planta que crece sobre otras ubicadas sobre piedras), terrestres (crecen en tierra), Saprófitas (crecen bajo la tierra) y Trepadoras (que suben a los árboles pero nacen en el suelo).  Dentro de ellas se ubicaron  5 especies endémicas para Costa Rica.

Información para visitantes

Los Cusingos está abierto al público de  lunes a sábado de 7 a.m. a 4 p.m. y los domingos de 7 a.m. a 1 p.m. Hay horarios especiales para observadores de aves y tours guiados para grupos (de 3 horas de duración aproximadamente).  También hay otras facilidades para visitantes, pues hay una cabina para 4 personas con una cocina común.
Dichos servicios requieren coordinación previa. Por favor, escriba a: administracioncusingos@cct.or.cr 
Teléfono: 2738 2070.

Reservas exclusivas para la conservación

El CCT tiene dos reservas que no están abiertas al público, pero que son de importancia clave para la conservación:

Reserva Biológica San Luis

Son 250 hectáreas protegidas, es un área muy valiosa al estar ubicada en una zona de transición entre los bosques húmedos y secos en la vertiente pacífica costarricense. Esto explica su alta biodiversidad y la presencia de aves migratorias. También integra el Corredor Biológico Pájaro Campana.


Reserva forestal Kelady

Son 135 hectáreas: se ubica en Pueblo Nuevo de Sarapiquí, al norte del país, en donde hay bosque muy húmedo tropical. Se trata de otro reducto boscoso que lo hace parte del binacional Corredor Biológico San Juan- La Selva, dedicado a la protección de la Lapa Verde. Entre sus objetivos están:

  • Conservar la biodiversidad y brindar refugio a la vida silvestre de una zona donde la cobertura forestal ha sido muy fragmentada.
  • Educar a las comunidades vecinas sobre la importancia y necesidad de la conservación y la relación armoniosa del desarrollo con el ambiente.
  • Establecer proyectos y propuestas con las comunidades y entidades afines para promover acciones locales en pro de la conservación y del desarrollo sostenible.

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